La película: Alfred Hitchcock estaba en uno de sus mejores momentos dentro de su
etapa norteamericana cuando en 1958
filmó Vértigo. David Lynch, Roman
Polanski, y Martin Scorsese son solo algunos de los nombres de los directores y
los cinéfilos que se vieron profundamente influenciados por la película
en que James Stewart juega el papel de un hombre obsesionado, aterrado, y atrapado en una
trama que, de alguna forma, él ayudó a construir con sus miedos. Aunque
Truffaut señale fallas claves en la construcción de la trama, y aunque
algunos críticos insistan en que sus mejores trabajos siguen siendo La ventan
indiscreta y Notorious, Vértigo es, tal vez, una de las películas más
misteriosas e intrigantes de Hitchcock: sus cabos sueltos, sus geniales y ambiguas imágenes,
la mirada aterrada y obsesionada de Stewart son algunos de los factores que nos empujan,
una vez la hemos terminado de ver, a volver irremediable y necesariamente una y otra vez a ella.
Extras: la restauración de Universal es increíble. Entre los extras
encontramos un documental detallado sobre el proceso de restauración tanto de
imagen como de sonido, y una serie de entrevistas a algunas de las personas involucradas
con el rodaje. La imagen y el sonido no podrían estar mejor, y su considerable
mejoría ayuda notablemente a la narración de la historia.